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Los terrenos

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Y de nuevo Jesús comenzó
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         Tenemos la costumbre de llamar esta parábola, la parábola del sembrador. Pero los orientales la llaman la parábola de los terrenos.

 

Porque en esta parábola, no se trata tanto del sembrador sino de la manera en que los diferentes "terrenos" acogen la semilla. Terreno estéril, terreno sin profundidad o lleno de espinas, o tierra buena que da fruto? Que terrenos soy hoy?
 

Una analogía bien concreta que captaremos plenamente yendo a pleno campo y tomando en nuestras manos un puñado de tierra buena para percibir tocar eso que nos dice Jesús.


      

       La perla de la perla

 

En esta sección, subrayamos sobre cada perla un aporte específico de la fuente en Arameo.

Shmah Israel : ¡Escucha, Israel ! Es la llamada que el judío piadoso recita varias veces por día. Escucha!

 

¡Y es con ese Shmah ! que Jesús empieza su predicación: Escuchen!


Todos los que están ahí no pueden más que reaccionar, prestar atención al oír esta palabra. Todos recitan regularmente el « ¡Shmah Israel ! » sin duda a veces de manera rutinaria, y he aquí que un Rabino que hace unos milagros que no se han visto nunca dice: ¡Escuchen! ¡Shmah! 


¡Y ese Shmah! va a marcar también el final de esta parábola: el que tengo oídos para oír que es escuche! ¡Shmah !

Con un eco tan fuerte era imposible traducir el Shmah final con un "que oiga". Tenía que ser fuerte para el oído como un eco al "escuchen" del inicio de la parábola.

Jesús viene a despertarnos de nuestras rutinas, de nuestras oraciones rutinarias. ¡Shmah !

Para aprender

“Necesitamos por tanto retomar el mismo fervor apostólico de las primeras comunidades cristianas que, pequeñas e indefensas, fueron capaces de difundir el Evangelio en todo el mundo entonces conocido mediante su anuncio y testimonio.”

​Benedicto XVI 

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